divendres, 12 de novembre de 2010

BRUCE BARTH/STEVE WILSON - LEE KONITZ/DAN TEPFER (Sala Luz de Gas, Barcelona, 10-11-2010)

Bruce Barth y Steve Wilson (Imma Casanellas)


Bruce Barth, piano
Steve Wilson, saxos alto y soprano

Dúos a pares. Continuando con el ciclo “Saxologies” dentro del Festival, hemos tenido una velada exquisita con un concierto doble y sendos dúos de piano y saxo. Seguramente una de las noches con más encanto de lo que llevamos del certamen barcelonés.
Pero vamos por partes. Bruce Barth y Steve Wilson fueron los encargados de abrir, y lo hicieron con un set lleno de ritmos cambiantes, vigorosos solos y gran musicalidad. Barth actuó como si en sus manos tuviera una orquesta, de manera que su partenaire siempre tuvo la sensación de que, a su espalda, había una sólida banda. Tales armonías desprendió el piano y con tal riqueza de matices que no importó el inicio un tanto frío de Wilson. El repertorio abrazó los temas del disco “Home”, un trabajo grabado en vivo en una casa particular, en uno de esos conciertos “in house”, tan en boga en los últimos tiempos. En él figuran diversos originales de Bruce Barth y algunas piezas del cancionero como “Wail” de Bud Powell o “All Through the Night” de Cole Porter. Justo en mitad de esta actuación sonó “Keep it moving”, uno de los temas de Barth, en donde Wilson se empleó a fondo y dejó la aparente frialdad para bordar tres pasajes encantadores, en los que intercambió soprano y alto con una naturalidad magistral. De ahí al final una pura maravilla.
 
 
Dan Tepfer, piano
Lee Konitz, saxo alto




Lee Konitz (Imma Casanellas)
Dan Tepfer (Imma Casanellas)
Después de un pequeño intervalo apareció en escena una auténtica leyenda viva. Lee Konitz que, con 83 años recién cumplidos, está en una forma envidiable, conserva la pasión por el buen gusto y la aventura, dos caminos que han marcado su brillante carrera. De muy buen humor toda la noche, nos presentó en este segundo set, a Dan Tepfer, un pianista 2 generaciones más joven que él, pero poseedor de una sólida técnica y un buen historial de colaboraciones. El concierto fue acústico, tal como suele exigir Konitz, y la Sala Luz de Gas, con el aforo completo, quedó fascinada por el sonido. Fue una genialidad de concierto. El disco reciente (Duos With Lee) que ambos han grabado casi ni apareció en el repertorio. Los dos solistas se enzarzaron en una improvisación de tintes “avant-garde”, basada en estándares del cancionero y, en una hora escasa, demostraron que no hace falta tocar muchas notas para hacer un trabajo sublime. El sonido de Lee Konitz es aterciopelado, suave. Te abraza. La interacción con el pianista fue matemática en todo momento, y nos dejó para el recuerdo un solo de Konitz, con Tepfer manipulando las cuerdas más graves del piano, emulando con acierto un contrabajo. Como ven, hubo tiempo para todo.
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