dijous, 11 de novembre de 2010

TERELL STAFFORD. Sam-Cafè, Vilafranca, 6-11-2010

Terell Stafford, trompeta y flugel
Fabio Miano, piano
Ignasi González, contrabajo
Pau Bombardó, batería

El hardbop nunca muere. Esa es una de las ventajas que tiene el Jazz: los estilos que pueblan su historia siempre vuelven, la gente los reconoce y surgen admiradores, con más o menos canas, con más o menos emoción. Para estar presente en cualquiera de esos escenarios, suele bastar con un buen repertorio de “standards”. y el talento de cada uno hace el resto. Luego, para que el concierto pase de digno a excelente, hacen falta solistas como Terell Stafford.

Él es un músico de la onda Marsalis que se ha curtido en mil batallas como “sideman”. Con sólo echar un vistazo a su agenda, uno comprende lo que es un artista ocupado.

Terell Stafford ha estado de gira por Francia y también ha desembarcado en algunas ciudades de la península, como Bilbao. En el último suspiro antes de subirse al avión de vuelta, la gente del Jazz Club Vilafranca ha podido incluirlo en uno de los conciertos del “Cicle de Tardor”.

Acompañado de un trío del país, liderado por Ignasi Gonzàlez, el trompetista mostró en Vilafranca su alta capacidad para lidiar en todos los terrenos. Claro y potente en el bop, fino y aterciopelado en las baladas, con o sin sordina, con la trompeta o con el flugel. En esta ocasión estuvo más cercano a Lee Morgan o a Chet Baker (según la intensidad de cada pieza), que a las directrices wyntonmarsalianas que, a pesar de lo que digan las biografías, no tienen porqué hacerse presentes.

Estuvo especialmente brillante en la balada “Close your eyes” que iniciaba el segundo set, y que ejecutó a la trompeta con sordina. Después, transitó con decisión por piezas cómo “Cherokee”, “On a Misty Night” o “Everything Happens to Me”.

En cuanto al trío, que funcionó con solvencia, hay que hablar de Fabio Miano, el pianista transalpino residente en Alcoi, que fue el encargado de dar réplica al trompetista. No sólo lo consiguió, sino que dio muestras de un estilo punzante con cierto ahorro de notas, que habla bien de su personalidad como instrumentista. Por lo demás, la sobriedad exquisita de Pau Bormbardó en los timbales y el aplomo del líder Ignasi Gonzàlez al contrabajo.
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