diumenge, 13 de febrer de 2011

GIULIA VALLE GROUP (Auditori de Vilafranca, 4-2-2011)

    
Giulia Valle
Martí Serra, saxo tenor y soprano
Gorka Benítez, saxo tenor y flauta
Marco Mezquida, piano y fender rhodes
Giulia Valle, contrabajo
David Xirgu, batería
 
 
El trabajo de la contrabajista y compositora Giulia Valle llegó al gran público en 2007 con la presentación de “Danza Imprevista”, un disco singular y de gran compromiso por parte de los músicos participantes. A tenor de lo visto y oído en el concierto de Vilafranca, eso es algo que no ha cambiado. Si acaso, son las composiciones de la propia contrabajista y líder las que han dado un paso más hacia lo ecléctico. Son complejas, de ritmos variables y atesoran una virtud trascendental: la obstinación por huir de los clichés. Este talante, junto a la continuidad del dúo de saxos tenores, quienes actúan muchas veces como un fondo argumental -como si de un bajo continuo se tratara-, conforman la seña de identidad de “Berenice”.
 
Ya desde la primera pieza, “Argentina”, el concierto se enfocó bajo el prisma del contraste, no sólo entre tema y tema, sino también dentro de las propias composiciones. Esta voluntad de sugerir a cada paso y de forma persistente, constituye el valor principal de la propuesta. Con la pieza siguiente, “Break-A-Loop” y, sobre todo, con la posterior “Sushi”, las influencias del folk mediterráneo, de la fusión urbana y de compositores impresionistas, como Ravel, Satie o Stravinsky, acabaron por cautivar a la nutrida audiencia. Se sucedieron los “finales fríos” de los temas (otra seña de identidad), y los dúos de contrabajo y batería, resueltos con maestría y en los que brilló el oficio del fino estilista que es David Xirgu. Ahí la líder y compositora se mostró enérgica y sensible. Sobresaliente en la introducción de la antes mencionada “Sushi”, en la que se dejó iluminar por el gran Charlie Haden.
 
Marco Mezquida, Martí Serra, David Xirgu, Giulia Valle, Gorka Benítez
 
Un gozo de concierto, sobre todo de mitad al final, cuando se hubieron solucionado los problemas de sonorización del trío, en el que no brilló tanto como se esperaba el pianista Marco Mezquida, una de las promesas de futuro que reúne pulsión y lírica con mucho carácter. Por lo demás, precisión y sonido pleno de Martí Serra y, como siempre, buena dicción de Gorka Benítez, con ese sello coltraniano que no le abandona.
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