dimarts, 25 de gener de 2011

SARAH LENKA QUINTET, Jamboree (Barcelona), 15-01-2011

Sarah Lenka (Imma Casanellas)



Sarah Lenka, voz
Damon Brown, trompeta
Florent Gac, piano
Manuel Marches, contrabajo
David Grebil, batería

Flashback cándido y teatral. Precedida de muy buena prensa, la sala decana de la ciudad presentaba a la cantante de jazz de moda en Francia: Sarah Lenka. Una voz llena de miradas inocentes, de frases susurradas y de tiernas posturas en un mar de canciones melancólicas.


Me dirán: un panorama taciturno, casi aburrido. Pues algo de eso se me pasó por la cabeza con las primeras canciones de la noche. No puedo negar que la sensación de tedio me asaltó furtivamente, hasta que comprobé que una gran parte del desatino aparente respondía a la frialdad inicial que todos los artistas sufren con mayor o menor intensidad. Para revulsivo de la velada, la francesa voz se puso en órbita después de cantar el éxito de Billie Holiday “My Man”, a dúo con un excelente Florent Gac al piano.
Desde ese momento, la propuesta empezó a llegar al público y los aplausos se sucedieron con convencimiento. Damon Brown, por su parte, estuvo más valiente y se subió al carro con decisión, aunque siguió asaltando la voz de Sarah con interpelaciones un tanto estridentes. El trompetista británico se mostró, en cambio, muy sólido en su fraseo y, por ende, en los solos que ofrecería a partir de ese momento.
Damon Brown (Imma Casanellas)
Por su parte, el trío sí se mantuvo engrasado durante todo el set y dejó momentos brillantes, casi siempre con Florent Gac como protagonista.
El Quinteto en plena actuación (Imma Casanellas)
Florent Gac (Imma Casanellas)
Asistimos al primer set de la noche, con las localidades agotadas igual que el segundo, y nos envolvió la teatralidad del concierto. Con Bessie Smith y Dinah Washington en el trasfondo, y la fatalidad de Billie Holiday por bandera, el flashback fue completo aunque un tanto deslavazado por las dudas iniciales. Swing, blues, ragtime y hasta una marcha al más puro estilo “dixieland” fueron los ritmos que pusieron el color, bien contrapuntados con baladas más joviales como “Lover, Come Back to Me”, en otro retrato de Lady Day.
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